¿Adónde hay que ir? ¿Qué va a pasar? ¿Qué hay que hacer y en qué orden? Hacer visible esta información ya puede facilitar el uso de un espacio. En una biblioteca pública, un museo, un servicio administrativo, un colegio electoral o una instalación deportiva, la accesibilidad cognitiva ayuda a que el recorrido y el funcionamiento sean más fáciles de entender.
Los pictogramas, la señalización visual, los planos simplificados, las secuencias y los soportes de lectura fácil permiten mostrar los espacios, los pasos y las acciones que hay que realizar. Referencias concretas para que el mayor número posible de personas pueda comprender el espacio y utilizarlo con más autonomía.