En la cocina participativa, todos pueden tomar parte en la vida de la casa.
Preparar una comida, poner la mesa, ordenar o participar en las tareas cotidianas: la adaptación del espacio y los materiales adecuados permiten hacer más accesibles estas actividades y favorecer la autonomía.
Los utensilios ergonómicos, las ayudas para agarrar objetos, los temporizadores visuales, las recetas por pasos y los cubiertos adaptados facilitan las distintas actividades en torno a la comida. La cocina también puede albergar el centro de organización familiar: calendario de actividades, rutinas, listas y referencias visuales para saber qué hay previsto y permitir que todos participen en la organización del día a día.