Cuando los estímulos se acumulan, cambiar de entorno durante unos minutos puede ofrecer un verdadero respiro en la jornada. La sala de descanso sensorial permite alejarse temporalmente del ruido, las interacciones o el ritmo de la actividad para recuperarse antes de volver.
La iluminación regulable, los asientos envolventes y los objetos sensoriales permiten ajustar el ambiente y elegir lo que ayuda a recuperar energías.