El Juego mural reloj de arena de vidrio se cuelga en la pared y transforma el paso del tiempo en un ritual visual y sonoro. Basta con girarlo para ver descender lentamente los granos en un minuto, acompañados de un murmullo discreto. Este panel de contrachapado y plexiglás encaja a la perfección en cualquier espacio de descanso o de atención.
El juego mural reloj de arena de vidrio se cuelga en la pared y transforma el paso del tiempo en una experiencia sensorial compartida. Basta con girarlo para ver caer suavemente los granos de arena de vidrio hacia abajo en un minuto, con un murmullo discreto y regular. Este doble espectáculo visual y sonoro atrae la mirada y favorece la atención. Su diseño robusto en contrachapado y plexiglás le asegura una solidez adaptada a un uso en centros y entidades. Un elemento sensorial y estructurante, tanto en un aula como en un espacio de descanso.