Vivamos con los demás sin que la diferencia sea una barrera infranqueable, sino más bien una serie de pequeños obstáculos que superamos de múltiples maneras. ¡Y hop! Saltemos por encima de los prejuicios hablando desde muy pronto de la discapacidad sin alzar la voz ni las cejas, con libros infantiles sobre la diferencia. ¡Y hop! Vayamos más allá de las relaciones sociales difíciles educando y adaptándonos con ayuda de los escenarios sociales.