El micrófono de resonancia amplifica la voz de forma natural, gracias a su caja de madera de haya. Hablar dentro basta para sentir algo inesperado. Este descubrimiento sensorial de la propia voz despierta la curiosidad y anima a las primeras exploraciones vocales desde una edad muy temprana.
El micrófono de resonancia amplifica la voz gracias a su caja de madera de haya, sin pilas ni mecanismo electrónico. Basta con hablar dentro para escuchar cómo la voz gana volumen y profundidad. Esta amplificación natural despierta la curiosidad y fomenta las primeras exploraciones vocales. El efecto de la propia voz en el micrófono estimula el deseo de vocalizar y modular los sonidos. La estructura de madera y acero es sólida y agradable al tacto. Su forma sencilla invita a agarrarlo de manera espontánea. Un objeto sensorial que acompaña el desarrollo del habla transformando cada sonido en una experiencia concreta y gratificante.