Los Boomwhackers son 8 tubos de colores afinados en una escala diatónica que producen cada uno una nota al golpear una superficie. En grupo, cada persona sostiene un tubo y toca su nota en el momento adecuado para formar una melodía. Esta forma de aprender el ritmo y la música juntos hace que el juego sea accesible para todos.
Los Boomwhackers son tubos de plástico de colores que producen un sonido simplemente golpeándolos contra un objeto o el cuerpo. Cada tubo corresponde a una nota precisa y el conjunto forma una escala diatónica de ocho notas. El niño descubre la música jugando con su cuerpo como punto de apoyo, sin técnica previa. Estos instrumentos están especialmente adaptados a actividades grupales, donde cada participante toca su nota dentro de un conjunto. El trabajo colectivo desarrolla la escucha, la sincronización y la cooperación entre los jugadores. Estos tubos también facilitan la discriminación auditiva y la conciencia de la altura de los sonidos. Se integran perfectamente en una sesión de iniciación musical, una actividad rítmica o un juego de grupo estructurado.