Una simple presión con el dedo basta para poner en marcha las peonzas Whirly, que después se impulsan unas a otras. Este baile de giros autónomo capta la atención y entrena la mirada con suavidad. Fijadas con ventosa, se instalan en cualquier superficie lisa.
Las peonzas Whirly se fijan sobre cualquier superficie lisa gracias a su base con ventosa. Una simple presión con el dedo inicia el giro. Colocadas una al lado de la otra, se impulsan entre sí: el movimiento de una basta para poner en marcha las otras dos. Observar este baile de giros entrena la mirada y afina la coordinación. Las tres peonzas, con sus dos, tres y cuatro aspas, ofrecen diferentes efectos visuales para variar los descubrimientos.