Los Pipsquigz se fijan mediante ventosa frente al niño y se balancean en cuanto se rozan, emitiendo un pequeño ruido suave. La textura de cada pieza invita a una exploración diferente, desde el toque ligero hasta la presión franca. Este trío de sonajeros de silicona suave se adapta a las primeras formas de descubrir el mundo.
Los Pipsquigz son tres sonajeros texturizados de silicona suave que se fijan mediante ventosa en cualquier superficie lisa. Una vez instalados, se balancean con el menor roce y emiten pequeños ruidos suaves que captan la atención. Cada textura abre una exploración diferente. La silicona suave responde al tacto, a la presión, a la mordida, siempre con delicadeza. Se puede lavar en el lavavajillas fácilmente, lo que simplifica el mantenimiento. Se fijan en una superficie o se sostienen libremente en la mano, según el momento y las ganas.