Sostener un guijarro decorativo de sotobosque en la mano da la sensación de recoger una piedra real en el bosque. Estas ocho figuras grabadas en piedra y resina resisten la arena, la tierra y el barro. Su textura estimula el tacto y abre de forma natural el camino al juego simbólico.
Los guijarros decorativos de sotobosque sumergen el juego en el universo de los bosques a través de ocho animales grabados en una mezcla de piedra y resina. El ciervo, el zorro, el búho y sus compañeros se deslizan por la arena, la tierra, el barro o el agua sin perder sus detalles. Esta robustez los hace aptos para cualquier contexto, tanto en interior como en exterior. Sus texturas grabadas estimulan el tacto y enriquecen la observación. La manipulación de estas pequeñas piezas trabaja la precisión del gesto. También abre el espacio del juego simbólico: nombrar los animales, recrear una escena de bosque, inventar lo que ocurre entre el zorro y la ardilla.