Presionar un pulsador luminoso produce instantáneamente una luz y un sonido propios. Esta respuesta inmediata capta la atención y da ganas de repetir. El lote de cuatro se presta a juegos de reacción en grupo, en clase o en casa.
Los pulsadores luminosos se iluminan y emiten cada uno un sonido distinto en cuanto se ejerce una presión. El vínculo entre el gesto y el efecto es inmediato, visible y audible, lo que los convierte en una herramienta especialmente eficaz para afianzar la comprensión de la relación causa-efecto. Su forma redonda y su funcionamiento idéntico al de un pulsador estándar los convierten también en una herramienta de preparación concreta para el uso de material de comunicación o de control del entorno. La presión requerida, algo más firme que la de un pulsador sensible, permite trabajar la intencionalidad del gesto. El lote de cuatro pulsadores permite usarlos en grupo, para juegos de turnos, de reacción o de descubrimiento compartido.