El muelle arcoíris se sostiene con ambas manos y se desliza fácilmente de una palma a otra. Este gesto sencillo ejercita de forma natural la coordinación bimanual y la lateralidad. Los colores se funden con el movimiento logrando un efecto visual de inmediato hipnótico.
El muelle arcoíris pasa de una mano a otra en un movimiento de vaivén flexible y rítmico. Basta con sujetarlo con las dos manos, una frente a otra, para deslizarlo suavemente de un lado a otro. Este gesto sencillo ejercita de forma natural la coordinación bimanual y la lateralidad. El efecto visual es inmediato: los colores se funden, los aros se suceden y el movimiento resulta hipnótico. Un sonido discreto acompaña cada paso, añadiendo una dimensión sonora relajante. Su tamaño compacto hace que sea fácil de agarrar, volver a lanzar y explorar solo o acompañado. También puede colocarse en una habitación como una colorida decoración entre juego y juego.