La Torre de apilamiento rosa Montessori se compone de diez cubos macizos para apilar del más pequeño al más grande. Cada cubo es más pesado que el anterior, una diferencia que la mano siente de forma natural. Un cubo mal colocado se ve y se siente, lo que permite al niño autocorregirse, sin ayuda.
La Torre de apilamiento rosa Montessori se compone de diez cubos macizos, del más pequeño al más grande, para apilar en el orden correcto. Su peso aumenta con su tamaño: la mano lo percibe de forma natural, y esta información propioceptiva refuerza la comprensión de las nociones de tamaño. Un cubo mal colocado se ve y se siente: la torre se inclina, la mano corrige, sin necesidad de ayuda. Apilar, desapilar, volver a empezar: la repetición es una fuente de satisfacción y afina progresivamente el control del movimiento. Este control del error de doble entrada, visual y sensorial, es uno de los principios fundamentales de la pedagogía Montessori. De madera maciza, los cubos son bonitos, duraderos y agradables de sostener, para un material de estimulación temprana que perdura a través de los años.