¿El ruido se vuelve insoportable, la luz te molesta y cada movimiento a tu alrededor supone un estímulo de más?
Durante una sobrecarga sensorial, el cerebro recibe más información de la que puede procesar cómodamente. La necesidad inmediata puede ser entonces reducir los estímulos y crear un espacio propio hasta recuperar poco a poco un estado de mayor regulación.
Auriculares o tapones para atenuar el ruido, gafas para filtrar la luz, capucha o accesorios para reducir los estímulos visuales, un objeto que manipular o apretar para recuperar un punto de apoyo…
Descubre materiales fáciles de transportar y tener a mano, como un botiquín sensorial al que recurrir en cuanto el entorno se vuelva demasiado intenso.