Las Figuras de frutas y verduras transforman el contenido de la cesta de la compra en un soporte de lenguaje. Cada detalle texturizado invita a los dedos a reconocer lo que los ojos ya conocen. Esta familiaridad cotidiana facilita afianzar las primeras palabras.
Las Figuras de frutas y verduras permiten ver y tocar formas familiares que los niños encuentran a diario. Cada una reproduce con esmero los detalles de la realidad: los granos de una mazorca de maíz, la superficie rugosa de una naranja, la redondez de un tomate. Esta precisión táctil y visual las convierte en un soporte concreto para nombrar, describir y comparar. En el juego libre, alimentan la imaginación e invitan a construir escenas cotidianas. En actividades guiadas, se integran fácilmente en un juego de memoria, un loto o un trabajo de vocabulario. La manipulación de las figuras afianza los aprendizajes a través del gesto y el tacto, mucho más allá de la simple imagen. Su tamaño adaptado y su plástico resistente permiten utilizarlas tanto en casa como en sesión, sin ninguna dificultad.