Las figuras de animales de la granja despiertan tanto la curiosidad táctil como el vocabulario desde el primer contacto. La lana de la oveja no se parece a la piel lisa del cerdo y esta diferencia se percibe al tacto. Cada textura se convierte en un punto de partida concreto para describir lo que se toca.
Las figuras de animales de la granja cuentan con detalles realistas y texturas interesantes al tacto, que invitan de forma natural a observar y nombrar. La manipulación de estas piezas ofrece un punto de entrada concreto para las primeras actividades de lenguaje en torno a un tema familiar. Se prestan tanto al juego libre como a actividades guiadas de vocabulario, clasificación o memoria. Una idea adicional de uso: combinadas con un grabador de mensajes, permiten trabajar el reconocimiento de los sonidos de los animales creando parejas de sonido/imagen. Un material versátil y resistente que se adapta a numerosas situaciones de aprendizaje.