Las Piedras del tiempo caben en la palma de la mano y transforman la observación del cielo en un gesto concreto de lenguaje. Cada piedra grabada representa un fenómeno distinto que el niño aprende a nombrar tocándolo. Su material resistente soporta las manipulaciones repetidas y se utiliza tanto en interiores como en exteriores.
Las Piedras del tiempo son diez piedras grabadas y pintadas, cada una representando un fenómeno meteorológico distinto. Sostener una piedra en las manos para indicar el tiempo del día es un gesto sencillo que ancla la observación en lo concreto y da pie a la palabra. La manipulación de estas piedras anima de forma natural a nombrar, comparar y describir las variaciones del cielo. Su material resistente soporta las manipulaciones repetidas y el uso en exteriores. Estas piedras también se prestan a actividades de imaginación, juego simbólico o exploración táctil, según la edad y los objetivos de quien las proponga.