El Sonajero Oball se comprime, rebota y recupera su forma con cada manipulación. Sus 28 agujeros facilitan el agarre incluso cuando los dedos aún no se cierran bien. Cada contacto produce un sonido suave que estimula las ganas de repetir y favorece el despertar sensorial desde los primeros meses.
El Sonajero Oball rueda, rebota, se comprime y recupera su forma. Sus 28 agujeros facilitan el agarre, incluso con una motricidad fina en desarrollo. Cada contacto produce un sonido suave que estimula el oído y anima a seguir explorando. Este sencillo juego de causa y efecto favorece el despertar sensorial e invita al movimiento activo. Su ligereza y flexibilidad permiten manipularlo durante mucho tiempo sin cansarse. Utilizable de forma individual o en pareja, favorece los intercambios sencillos: lanzar, atrapar o rodar juntos. Sin piezas pequeñas desmontables, se adapta tanto a un rincón de juegos en casa como a centros infantiles.