
Mini Parkour y planificación motriz
Por Hannah Harboe, fisioterapeuta
Concentración visual
Cuando practicamos la planificación motriz, nos apoyamos en nuestras experiencias pasadas y en nuestra memoria de trabajo. Para una buena planificación motriz, es necesario tener un objetivo claro en mente para que nuestro cuerpo y nuestros sentidos puedan ayudarnos a alcanzarlo.
La planificación motriz requiere práctica y numerosas repeticiones. Podemos citar el ejemplo de un niño pequeño que quiere ponerse los calcetines. El niño ya ha visto a sus padres hacerlo muchas veces y probablemente tenga una idea aproximada del movimiento necesario, es decir, tirar con los brazos y las manos, y empujar con la pierna y el pie.
Los sentidos del niño deben indicarle cuánto debe abrir el calcetín y cuánta fuerza aplicar para lograr una abertura suficiente. Con la vista, el niño puede comprobar si todos los dedos están bien colocados en la abertura, y todo su cuerpo debe ayudarle a mantener el equilibrio al levantar el pie para ponerse el calcetín. No faltan factores que puedan llevar al fracaso, por lo que la práctica y la perseverancia son esenciales.
Sin planificación motriz, muchas actividades físicas se vuelven complicadas. Asimismo, resulta difícil determinar con exactitud cuándo empieza y termina una actividad, de modo que el niño no es capaz de alcanzar un objetivo. Las dificultades de planificación motriz en un niño pueden ser un signo de dispraxia.
Los niños que presentan dificultades de planificación motriz necesitan muchas repeticiones y el acompañamiento de los adultos a lo largo de todo el proceso.
¡La práctica hace al maestro! No se le hace ningún favor al niño haciéndolo todo por él. Los padres deben mostrar calma y paciencia: harán falta muchos intentos para que el niño sea tan hábil como papá y mamá a la hora de ponerse los calcetines.
Mini Parkour
Los dos elementos principales del Mini Parkour, las bases y las barras, permiten numerosas combinaciones. Los circuitos de Mini Parkour invitan y animan a experimentar, aunque suponga esforzarse un poco. La mayoría de los niños que conozco no necesitan instrucciones antes de lanzarse al recorrido.
Con sus múltiples variaciones posibles y la espontaneidad que despierta, Mini Parkour se adapta perfectamente al trabajo de la planificación motriz. El niño debe elaborar un plan, intentar ponerlo en práctica y, si es necesario, cambiar de estrategia para encontrar la mejor manera de ir del punto de partida al de llegada.

Estudio de caso
A sus 6 años, Molly es una niña alegre y llena de energía. Molly está en 1.º de primaria y tiene algunas dificultades en el colegio: es inquieta y se distrae en clase.

La maestra explica que Molly se distrae fácilmente con los movimientos de los demás niños y que le cuesta concentrarse. Sus ojos captan todos los movimientos del aula, lo que le impide concentrarse y terminar lo que está haciendo.
En casa, sus padres tienen una experiencia completamente diferente. Molly puede pasar mucho tiempo concentrada en un patrón de cuentas para planchar o en un puzle. Molly es hija única y la casa es muy tranquila. Sus padres se aseguran de no encender la televisión ni la música, y de no hacer ruido, cuando Molly necesita concentrarse.
Durante la primera consulta de Molly, observo que sus ojos no paran de moverse mientras le hablo. Le cuesta mantener el contacto visual conmigo y se distrae constantemente con todo lo que ve en la habitación.
Les explico a sus padres que será necesario ayudar a Molly a desarrollar su concentración. Pido a los padres que se esfuercen en ayudar a Molly ignorando todo lo que pueda llamar su atención mientras ella está ocupada con otra cosa.
En cambio, deben intentar reconducirla hacia aquello en lo que debe concentrarse. Una vez que Molly haya terminado lo que estaba haciendo, pueden decirle que estarán encantados de hablar sobre lo que ha visto mientras tanto.
También deben felicitarla por haber terminado y por haber mantenido la concentración hasta el final.
Durante nuestras sesiones, Molly prueba un recorrido de elementos River. Le indico sobre qué color debe poner el pie. Tiene que concentrarse para mover solo una pierna a la vez. Algunos pasos son más largos, otros hacia atrás, lo que le exige prestar atención a su equilibrio y requiere toda su atención.
Molly se mantiene muy concentrada durante todo el recorrido. Sus padres y yo la felicitamos por su concentración y por no haberse equivocado con los colores. En varias ocasiones, Molly hace el ademán de dar un paso hacia el siguiente color del circuito antes de que yo diga nada, antes de rectificar al darse cuenta de su error. En esos casos, la felicito por haber corregido su error y haber demostrado capacidad de observación.
Le aconsejo a Molly que cambie de sitio en clase para estar más cerca de la mesa de la profesora y tener a la mayoría de sus compañeros a su espalda. Esto reducirá los movimientos en su campo visual y la ayudará a concentrarse. Molly se vuelve más tranquila, su entorno se preocupa por animarla cuando logra mantener la concentración, y cada vez lo hace mejor.
En otras palabras, Molly aprende a desarrollar su concentración gracias al estímulo de los adultos cuando logra mantenerse concentrada o volver a concentrarse tras una distracción.

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