
Recorrido táctil con placas Senso
Crear un recorrido motor, sensorial y modulable
Las placas sensoriales Senso permiten crear fácilmente un recorrido táctil variado. Cada placa ofrece un color, un relieve y una sensación diferente bajo los pies: picos suaves, dibujos en relieve, superficies más o menos marcadas.
Al combinarlas con una tabla Wobbel, el recorrido se vuelve también motor. El niño explora el equilibrio, ajusta su postura y descubre nuevas sensaciones en cada paso. La actividad puede vivirse descalzo o con calcetines, según el confort de cada niño.
¿Por qué proponer un recorrido táctil?
Un recorrido sensorial invita al niño a moverse mientras permanece atento a lo que siente. Avanza, se detiene, observa, vuelve a empezar. El cuerpo se convierte en un verdadero punto de apoyo para aprender.
Las placas Senso estimulan el tacto plantar. Los pies perciben los relieves, las presiones y las variaciones de textura. Esta información ayuda al niño a sentir mejor sus apoyos y a ajustar sus movimientos.
La tabla Wobbel añade una dimensión vestibular, es decir, relacionada con el equilibrio y los movimientos del cuerpo en el espacio. Puede convertirse en un puente, un balancín, una cabaña, un asiento o un soporte de descanso. Su forma sencilla deja mucho espacio a la imaginación.
Material necesario
- placas sensoriales Senso ;
- una tabla Wobbel ;
- un suelo despejado y estable ;
- una alfombra o una zona suave cerca, si el niño necesita una pausa.
Consejo: propón la actividad sin zapatos para enriquecer las sensaciones táctiles. Los calcetines pueden seguir siendo una opción si el niño prefiere mantener una protección.
Crear un puente táctil con la Wobbel
Para una primera instalación, coloca la Wobbel al revés, como un pequeño puente. Dispón luego varias placas Senso sobre la curva. El niño puede cruzar despacio, tomando la mano de un adulto si es necesario.
Esta configuración ayuda a trabajar el equilibrio sin hacer el reto demasiado intimidante. El cuerpo debe ajustarse a la forma redondeada de la tabla, mientras los pies descubren las texturas de las placas. Cada paso puede ser diferente según el orden elegido.
Transformar la tabla en balancín
La Wobbel también se puede utilizar en su sentido clásico, como un balancín. Las placas Senso se colocan encima para crear un soporte a la vez inestable y táctil.
El niño sube, busca su equilibrio, flexiona las rodillas, desplaza su peso de un lado al otro. Esta exploración favorece la postura, la coordinación y la conciencia corporal.
Para algunos niños, el balancín puede ser muy estimulante. Se puede empezar con pruebas cortas y luego aumentar progresivamente la duración. El niño siempre tiene la posibilidad de bajarse y volver a intentarlo más tarde.
Imaginar varios recorridos
Las placas Senso pueden colocarse en el suelo antes o después de la Wobbel. Se obtiene así un camino completo: caminar sobre una textura, cruzar el puente, volver al suelo y luego cambiar de relieve.
Puedes proponer un recorrido en línea recta, en círculo o en zigzag. El niño también puede participar en la instalación. Elegir el orden de las placas, moverlas o inventar una regla de juego refuerza su implicación en la actividad.
Para enriquecer la exploración, se pueden variar las consignas: caminar despacio, detenerse en un color, poner un solo pie en cada placa, avanzar como un animal o cerrar los ojos con un acompañamiento seguro.
Poner palabras a las sensaciones
Durante el recorrido, el adulto puede ayudar al niño a describir lo que siente. Las palabras sensoriales enriquecen la experiencia: suave, rugoso, punzante, liso, blando, duro, agradable, sorprendente, frío, caliente.
Estos intercambios desarrollan el vocabulario y la conciencia corporal. También permiten identificar mejor las preferencias sensoriales de cada niño. Algunas texturas serán buscadas, otras evitadas. Estas reacciones ofrecen información útil para adaptar el resto de la actividad.
El objetivo no es completar el recorrido perfectamente. Lo que importa es la exploración: probar, sentir, ajustar, volver a empezar a su propio ritmo.
Adaptar según las necesidades
Un recorrido táctil puede proponerse en casa, en una sala de psicomotricidad, en clase o en una estructura. Se modula fácilmente según la edad, el espacio disponible y el nivel de destreza motora.
Para un niño que siente aprensión, se comienza por tocar las placas con las manos. Luego se propone poner un pie, quedarse unos segundos o cruzar con un apoyo. Para un niño que busca movimiento, se puede complejizar el recorrido añadiendo cambios de dirección o pausas de equilibrio.
Las placas Senso y la Wobbel forman así una base sencilla para crear experiencias enriquecedoras. Invitan a moverse, sentir, inventar y ganar confianza en los apoyos.





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