
SNCF: un refugio sensorial en la Gare de l'Est
En las estaciones, todo está pensado para ir rápido: circular, comprar un billete, subir a un tren. Estos espacios están diseñados para el rendimiento y la rapidez, no para desacelerar.
Sin embargo, estos entornos son sensorialmente intensos: luces intensas, megafonía constante, multitudes densas, imprevistos continuos.
Para algunas personas —en particular aquellas con un trastorno del espectro autista, TDAH, hipersensibilidad sensorial o simplemente en situación de cansancio o estrés— la estación puede convertirse en un lugar difícil de sobrellevar.
Por tanto, surge una pregunta obligada:
¿Y si instaláramos un refugio sensorial donde nadie lo espera, pero donde tantas personas lo necesitan: en el corazón de una estación?
Objetivo del proyecto piloto
Este proyecto piloto, llevado a cabo por Hop’Toys en colaboración con la SNCF en la Gare de l’Est, tenía como objetivo explorar una idea sencilla:
???? Crear un espacio sensorial accesible para todos, inspirado en el diseño universal, para hacer las estaciones más humanas, adaptables y acogedoras.
Los objetivos eran triples:
Ofrecer un lugar de pausa y de regulación sensorial dentro de un entorno ruidoso y concurrido.
Permitir a las personas neuroatípicas acudir a la estación con mayor facilidad y mejorar su experiencia de viaje
Demostrar que un diseño inclusivo puede integrarse en espacios públicos existentes sin alterar su funcionamiento.
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Acondicionamientos y materiales Hop’Toys instalados
Puesta en marcha del espacio sensorial
1. Una preparación centrada en las personas
Antes de cualquier instalación, el primer paso consistió en sensibilizar y formar al personal de la SNCF de la Gare de l’Est en la acogida inclusiva.
El objetivo no era simplemente presentar los materiales, sino permitir a los agentes comprender las necesidades sensoriales específicas con las que pueden encontrarse algunos viajeros: hipersensibilidad al ruido, a la luz, dificultad para gestionar los flujos, fatiga cognitiva, etc.
Esta formación breve pero esencial abordó:
Los principios del diseño universal y de la accesibilidad sensorial.
Las buenas prácticas de comunicación empática, especialmente cómo acoger a una persona en sobrecarga sin estigmatizarla.
Materiales sencillos de regulación (voz suave, gestos tranquilizadores, gestión del tiempo y del espacio).
El papel del personal como mediador de calma, y no como vigilante del lugar.
Este enfoque permitió crear un clima de empatía y comprensión mutua, indispensable para que el refugio sensorial fuera percibido realmente como un espacio de confianza.
2. Un acondicionamiento pensado para la regulación sensorial
A continuación, el espacio fue acondicionado por los equipos de Hop’Toys, en colaboración con la SNCF, para combinar funcionalidad, calma y accesibilidad.
La elección del mobiliario y los dispositivos se guio por tres criterios:
Simplicidad de instalación (materiales ligeros, modulares, sin obras).
Eficacia sensorial (proporcionar un efecto calmante rápido).
Neutralidad estética (diseño acogedor y no medicalizado).
El espacio, de una superficie reducida pero bien organizada, ha sido diseñado como una pausa en el flujo, un paréntesis sensorial en el corazón del constante movimiento de la estación.
El espacio de refugio sensorial estaba compuesto por:
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Efectos observados
El proyecto piloto llevado a cabo en la Gare de l’Est tenía como objetivo principal responder a necesidades de las personas neuroatípicas —en particular las que presentan un trastorno del espectro autista (TEA), un TDAH, una hipersensibilidad sensorial o trastornos de ansiedad— para quienes los entornos públicos pueden ser fuente de sobrecarga sensorial.
Sin embargo, los resultados demostraron que este tipo de acondicionamiento también beneficia a todos los usuarios, favoreciendo una relación más tranquila con el espacio público.
Para los usuarios
Un alivio rápido y una reducción visible del estrés
Las personas autistas o neuroatípicas se enfrentan a menudo a una sobreestimulación en las estaciones: ruido constante, anuncios por megafonía, luces intensas, aglomeraciones, imprevistos.
El refugio sensorial ofreció un espacio de desconexión inmediata, donde los sentidos podían por fin descansar.
Las estimulaciones visuales suaves (burbujas, luces nocturnas, proyecciones lentas) y los objetos propioceptivos (mantas o asientos lastrados) permitieron una regulación rápida: respiración más calmada, movimientos más pausados, mirada serena.
«En la estación todo es demasiado intenso: aquí todo se ralentiza. Puedo volver a respirar.»
— Persona autista, participante en la experiencia
Una pausa reguladora y beneficiosa entre dos trayectos
Para los viajeros neuroatípicos, un trayecto puede ser una prueba sensorial y emocional: anticipación, imprevistos, sobrecarga de estímulos.
El espacio sensorial permitió introducir una pausa reparadora en este recorrido.
Algunos usuarios entraban tras una crisis sensorial, otros de forma preventiva, antes de continuar su viaje con más tranquilidad.
Este tiempo de regulación permitía volver a su “ventana de tolerancia”, esencial para seguir desenvolviéndose e interactuando de forma calmada.
Una mejor tolerancia al entorno de la estación
Tras pasar un tiempo en el refugio, muchas personas informaron de una mejor gestión de los estímulos a su salida:
menos tensión ante los ruidos,
menos reacciones de huida,
mayor concentración en su trayecto.
Esta reconexión progresiva demuestra que un espacio sensorial no es solo un lugar de aislamiento, sino también un material de adaptación activa al entorno.
Un reencuadre emocional y cognitivo
Más allá de la calma sensorial, el refugio ha desempeñado un papel de reencuadre emocional.
Las personas neuroatípicas necesitan a menudo rituales de regulación: aislarse, moverse, concentrarse en una textura o en un movimiento repetitivo.
El espacio les ofrecía esta posibilidad sin juicios ni miradas sociales, devolviéndoles un sentimiento de seguridad y legitimidad para ser ellas mismas en un lugar público.
«No he tenido que justificarme por necesitar tranquilidad. Es la primera vez que me siento verdaderamente en mi lugar en una estación.»
— Usuaria autista
Para Centros y entidades y la SNCF
Una imagen de estación más inclusiva y más humana
Esta iniciativa ha contribuido a transformar la percepción del lugar:
La estación ya no era solo un espacio de tránsito, sino también un lugar de acogida y consideración hacia la diversidad de perfiles sensoriales.
Para la SNCF, esto ha reforzado una imagen de empresa responsable y accesible, capaz de concebir la inclusión más allá de la norma, bajo la lógica del “diseño universal”.
El reconocimiento de un “derecho a la calma” para todos
El refugio sensorial también ha permitido abrir una nueva reflexión en los espacios públicos:
???? El derecho a la calma, al mismo nivel que el derecho a la movilidad.
En una sociedad donde todo va deprisa, ofrecer un lugar de desconexión es una forma de equidad: reconocer que ciertas personas —neuroatípicas, en situación de estrés, cansancio o simplemente sensibles— necesitan reducir el ritmo para seguir presentes.
Este simple gesto hace que la estación sea más humana, tolerante y acogedora.
Un modelo de accesibilidad universal
Por último, este proyecto piloto ilustra de forma concreta la transición hacia una accesibilidad universal:
Un dispositivo pensado inicialmente para personas autistas o neuroatípicas ha resultado ser beneficioso para todos los viajeros.
Familias con niños, personas mayores, personas con ansiedad o cansadas también han disfrutado de este espacio.
Esta transversalidad demuestra que, al integrar las necesidades más específicas, se mejora el bienestar colectivo.
La inclusión sensorial no concierne solo a una minoría: hace que el mundo sea más habitable para todos
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Gesto Colibrí
Este proyecto nos lo ha confirmado: ¡incluso una pequeña acción bien pensada puede cambiar muchas cosas! A continuación, algunas lecciones que puede adaptar fácilmente a su contexto.
- Un espacio sensorial no necesita ser grande: debe ser visible, claro y accesible
- Es importante regular los flujos (duración, rotación, pautas sencillas)
- Formación esencial de los equipos para una acogida empática y sin juicios.
¿Por dónde empezar?
- Identifique un rincón tranquilo o poco utilizado en sus instalaciones
- Instale algunos elementos relajantes: luz suave, asiento cómodo, objetos sensoriales
- Utilice una señalización clara e inclusiva
- Ofrezca una formación rápida a sus equipos sobre acogida sensorial y regulación de las necesidades
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