Moverse empieza por sentir.
Para actuar, necesitamos saber dónde se encuentra nuestro cuerpo, cómo se mueve y qué ocurre a nuestro alrededor. La coordinación sensoriomotriz es la capacidad de utilizar la información percibida por los sentidos para guiar, ajustar y coordinar nuestros movimientos. Se apoya en los mecanismos de integración sensorial, que permiten al cerebro organizar e interpretar la información sensorial.
Contribuye a desarrollar la conciencia corporal, el esquema corporal, los referentes espaciales, el equilibrio y la precisión de los gestos.
Encuentra aquí herramientas para reforzar el vínculo entre percepción y acción.