Su hijo se muerde los dedos, los nudillos o las manos: materiales para ayudarle
Mordisquearse los dedos, las articulaciones o ciertas partes de la mano es un comportamiento frecuente cuando se habla de búsqueda sensorial oral. La mano siempre está disponible, en cualquier momento del día. Para algunos niños, adolescentes o adultos, se convierte por tanto en una respuesta inmediata a una necesidad de masticación o de estimulación oral.
Este comportamiento puede ser leve y ocasional, pero también puede volverse más intenso. Hay una diferencia importante entre llevarse brevemente un dedo a la boca y morder las articulaciones hasta lastimar la piel. Observar la intensidad del comportamiento, los momentos en que aparece y lo que parece desencadenarlo puede ayudar a elegir una respuesta más adecuada.
¿Por qué la mano en particular?
Mascar la mano aporta una estimulación propioceptiva a nivel de la mandíbula. Esta estimulación profunda y rítmica se asemeja a la que se obtiene al mascar un objeto. Para algunas personas con necesidades sensoriales, este retorno puede ayudar a organizarse, a calmarse o a afrontar mejor situaciones estresantes o muy estimulantes.
La mano también ofrece diferentes sensaciones. La punta de un dedo, una articulación o un pliegue de piel no tienen la misma densidad ni la misma resistencia. El cuerpo puede entonces buscar instintivamente el lugar que aporta el nivel de estimulación deseado en un momento preciso.
En los niños muy pequeños, llevarse la mano a la boca también forma parte de los primeros comportamientos de autocalmado. Cuando este esquema persiste o reaparece más tarde, especialmente en períodos de estrés, puede corresponder a una estrategia de regulación muy antigua que el sistema nervioso reutiliza.
Lo que puede favorecer este comportamiento
Las razones que explican la masticación de los dedos o de la mano pueden coincidir con otros comportamientos de búsqueda sensorial oral. Varios factores aparecen con frecuencia.
- La búsqueda sensorial oral: algunas personas necesitan más estimulación a nivel de la boca. Pueden buscar más presión, superficies más firmes o una sensación más intensa.
- El estrés y la ansiedad: la mano puede dirigirse hacia la boca en los momentos difíciles, durante las transiciones, en situaciones sociales nuevas, durante una frustración o en un período de tensión.
- Los comportamientos repetitivos o de autoestimulación: en algunas personas autistas o con TDAH, mascar los dedos o la mano puede ser una forma de regulación sensorial. El objetivo no es necesariamente eliminar esta estrategia, sino proponer una alternativa más segura.
- El hábito: algunas personas se mordisquean los dedos sin darse cuenta, por ejemplo frente a una pantalla, durante una conversación o cuando las manos no están ocupadas.
- Los comportamientos repetitivos centrados en el cuerpo: cuando la masticación es intensa, provoca lesiones y resulta difícil de controlar a pesar del deseo de detenerse, puede ser útil pedir consejo a un profesional de la salud.
Un comportamiento que puede variar en intensidad
No todas las situaciones son iguales. A un nivel leve, puede tratarse de llevar ocasionalmente los dedos a la boca, especialmente en momentos tranquilos o poco estimulantes. En los niños pequeños, esto puede a veces atenuarse de forma natural o con una simple redirección.
A un nivel intermedio, la masticación de los dedos o de las articulaciones puede volverse más regular. Puede aparecer en varios contextos, en casa, en la escuela o durante los momentos de estrés. También puede dejar marcas, callosidades o hacer que la piel se vuelva más áspera.
A un nivel más intenso, la masticación puede provocar sangrado, heridas o dolor. En este caso, la necesidad sensorial puede ser importante y un acompañamiento profesional, por ejemplo en terapia ocupacional, puede ser pertinente.
Proponer una alternativa más segura
La estrategia básica consiste en responder a la necesidad de masticación con un soporte más seguro. El objetivo no es eliminar la masticación, sino redirigirla hacia un objeto adecuado.
Para sustituir los dedos o la mano, las herramientas de mordisqueo largas y finas pueden ser interesantes, ya que su forma se asemeja más a la de un dedo. Algunas herramientas también permiten llegar a los molares, una zona donde la masticación aporta una estimulación propioceptiva importante.
Para algunas personas, una joya masticable llevada alrededor del cuello puede permitir tener siempre una solución a mano. La accesibilidad es esencial: una herramienta guardada en el fondo de un bolso o en otra habitación no puede realmente sustituir a la mano, que siempre está ahí.
Elegir una resistencia adecuada
El nivel de resistencia debe adaptarse a la intensidad de la masticación. Una persona que mordisquea levemente no tendrá las mismas necesidades que una persona que daña regularmente sus dedos, sus articulaciones u objetos resistentes.
Una herramienta demasiado blanda puede no aportar suficiente retroalimentación sensorial. Por el contrario, una alternativa mejor adaptada puede ayudar a sustituir progresivamente el gesto, especialmente si se propone de forma regular y coherente.
Mantener la alternativa al alcance de la mano
La mano funciona como soporte de masticación porque siempre está disponible. Para que una alternativa sea utilizada, debe ser fácil de encontrar y estar disponible en el momento adecuado.
Según las situaciones, la herramienta puede llevarse alrededor del cuello, colgada, colocada en un bolsillo, sobre un escritorio o cerca del lugar donde el comportamiento aparece con más frecuencia. Cuanto más accesible sea la alternativa, más posible resulta la redirección.
Responder a las necesidades sensoriales en su conjunto
Las necesidades sensoriales orales pueden inscribirse en un conjunto más amplio de necesidades corporales. Las actividades propioceptivas, como trepar, cargar, empujar, tirar o nadar, pueden ayudar a algunas personas a satisfacer sus necesidades sensoriales globales.
Un o una terapeuta ocupacional puede acompañar la puesta en marcha de estrategias adaptadas a la persona, teniendo en cuenta tanto las necesidades orales como las demás necesidades sensoriales.
Añadir alimentos crujientes o para masticar
Algunos alimentos que requieren más trabajo por parte de la mandíbula también pueden aportar estimulación oral a lo largo del día. Según la edad, las capacidades, las preferencias y las restricciones alimentarias de la persona, esto puede incluir alimentos crujientes o más resistentes para masticar.
Esta orientación debe mantenerse siempre adaptada a la persona y a su contexto. No reemplaza la opinión de un profesional si están presentes dificultades alimentarias, médicas o sensoriales importantes.
Redirigir en lugar de simplemente prohibir
Pedirle a una persona que quite la mano de la boca sin proponer una alternativa no responde a la necesidad que hay detrás del comportamiento. Cada vez que la mano se dirige hacia la boca, puede convertirse en una ocasión para ofrecer una herramienta de mordisqueo adecuada.
Con regularidad y tiempo, esta redirección puede volverse más automática. Requiere paciencia, especialmente cuando el gesto está instalado desde hace mucho tiempo o cuando le sirve a la persona para regularse.
¿Y en los adultos?
La masticación de los dedos o de la mano no afecta solo a los niños. Algunos adultos han mantenido este comportamiento desde la infancia. Otros lo ven aparecer o reaparecer durante períodos de estrés, largas sesiones de trabajo o momentos de sobrecarga.
Los mismos principios pueden aplicarse: comprender la necesidad, proponer una alternativa más segura, mantenerla accesible y elegir un formato adaptado al día a día. Algunas personas prefieren soluciones discretas, especialmente cuando se utilizan en un entorno profesional o social.
¿Cuándo pedir acompañamiento?
Si el comportamiento es leve y no provoca lesiones, una redirección hacia una herramienta adecuada y algunos ajustes sensoriales pueden a veces ser suficientes. En cambio, si la piel está dañada, si la persona parece angustiada, si no puede detenerse a pesar de querer hacerlo o si el comportamiento se vuelve más intenso, puede ser útil consultar a un profesional.
Un o una terapeuta ocupacional puede ayudar a comprender mejor las necesidades sensoriales subyacentes, proponer estrategias personalizadas y acompañar la puesta en marcha de alternativas más seguras.
Acerca de ARK Products
Fundado por una logopeda y un ingeniero, ARK Products desarrolla desde hace más de 25 años herramientas y recursos especializados para acompañar la motricidad oral, la alimentación y las necesidades sensoriales. Su experiencia combina un profundo conocimiento de los retos terapéuticos con un diseño técnico pensado para el día a día de los niños, los adultos, las familias y los profesionales.
Este contenido es una traducción de un artículo original publicado en el sitio de ARK Therapeutic.

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