
¿Qué trucos utilizar para acompañar a un niño con dificultades alimentarias?
Para cualquier terapeuta que desee especializarse en alimentación, el mejor consejo que puedo darle es que se convierta en una esponja. Asista a cursos y talleres, intercambie opiniones con sus colegas y aprenda de ellos, únase a grupos de interés específico en Facebook, ASHA, etc., siga blogs, observe otras sesiones de terapia y no lo olvide: aprenda también de los niños a los que acompaña. Serán sus mejores maestros.
Las dificultades alimentarias son complejas. Así que recopile tanta información como sea posible de tantas fuentes como pueda. Pero tómelo todo con perspectiva, ya que no todas las estrategias funcionarán con todos los niños. A lo largo de los últimos 35 años, varias personas me han dicho que su método era el único método.
Aunque sin duda habría facilitado mi trabajo de haber sido cierto, nunca he podido aplicar un único método «al pie de la letra». Cada niño es diferente: le corresponde a usted evaluar sus necesidades y adaptar el tratamiento en consecuencia.
Hace mucho tiempo, mi suegro me dio un consejo que siempre he recordado: escucha lo que cada uno sugiere, valóralo con empatía y luego haz lo que sea adecuado para ti. En terapia, esto significa aprender todas las diferentes técnicas existentes, guardarlas en tu «bolsa de trucos» como recursos y luego decidir qué estrategias son apropiadas para cada situación.
A todos los padres que puedan estar leyendo esto: si les preocupa el desarrollo alimentario de su hijo o las dificultades con la comida, no puedo insistir lo suficiente en la importancia de buscar a un/a terapeuta especializado/a en alimentación con experiencia para realizar una evaluación. Ningún artículo, en línea o donde sea, sustituye a una evaluación presencial con un/a profesional cualificado/a. No mordemos, ¡lo prometemos! Pero haremos todo lo posible para ayudar a su hijo/a a dar un bocado.
A continuación encontrará técnicas de terapia de alimentación pediátrica que han demostrado ser eficaces con los niños a los que he acompañado personalmente en terapia alimentaria. Espero sinceramente que algunas de estas actividades de terapia de alimentación también le resulten útiles:
General
- Sea detective. Cualquier causa médica subyacente al rechazo alimentario debe tratarse en primer lugar: hable con el pediatra, revise los antecedentes médicos y derive para pruebas / evaluaciones complementarias cuando sea necesario. ¿Hay, por ejemplo, trastornos gastrointestinales? ¿Reflujo? Si es así, hay que tratarlos primero. No recomiendo ninguna intervención oral hasta que todos los problemas médicos hayan sido atendidos, ya que esto puede generar más aversiones. No olvide tampoco consultar a un dentista para descartar cualquier problema subyacente a ese nivel.
- Consulte a otros profesionales: dietista-nutricionista, fisioterapeuta para la postura, terapeuta ocupacional para el procesamiento sensorial, etc. El acompañamiento de las personas con dificultades alimentarias requiere un enfoque de equipo.
- Intente identificar la causa del rechazo alimentario y trabaje a partir de ahí. ¿Está relacionado con la motricidad oral y/o con lo sensorial? ¿Se trata de defensiva oral? ¿De aversiones a las texturas? ¿Quizás el niño o la niña no ha pasado por una fase de exploración oral? Etc.
- Establezca primero la confianza. Evalúe la situación: si el niño parece indeciso/a o no se siente del todo cómodo/a con usted en la primera sesión, limítese a hablar, jugar y hacer tonterías. Es importante que el niño se sienta cómodo con usted antes de comenzar cualquier intervención alimentaria. Esto puede requerir algunas sesiones, o incluso más, para crear el vínculo.
- Mantenga la calma y una actitud de apoyo. Los niños pueden ser muy hábiles para percibir la frustración, las prisas o el exceso de entusiasmo. Controle constantemente las emociones que muestra. Trabaje para mantener una atmósfera terapéutica sin estrés, mostrándose relajado/a, paciente y demostrándoles que se preocupa por ellos.
- Nunca obligue a un niño a llevarse algo a la boca, morder, masticar, chupar o probar nada. No puedo enfatizar esto lo suficiente.
- Sea flexible y prepárese para adaptarse al instante. Si el niño muestra interés por una muñeca en particular, ¡perfecto! Utilice esa muñeca en la terapia. Dé de comer a la muñeca. Haga que el niño dé de comer a la muñeca. Haga que la muñeca dé de comer al niño. ¿Qué comidas le gustan a la muñeca? Y así sucesivamente. Lo mismo ocurre en logopedia. Aproveche los intereses del niño a su favor para obtener los mejores resultados.
- Involucre a los padres: deben continuar en casa.
- Involucre también a cualquier otra persona en contacto directo con el niño: tíos, tías, hermanos, abuelos, amigos, profesionales de atención temprana, etc. Los mejores resultados se obtienen cuando la terapia se refuerza en casa entre sesiones. Cuantas más oportunidades haya, mejor.
- Tenga en cuenta que los rechazos alimentarios suelen estar vinculados a un miedo muy real. Respete ese miedo y acompañe al niño a través de él.
- Siga el ritmo del niño. Si le gustan las patatas fritas, ¡genial! Podemos partir de ahí. Si muestra signos de hacer muecas, aparta la comida, gira la cabeza, etc., deténgase y pase a otra cosa. Es importante parar ANTES de que la persona se sienta sobrecargada.
Antes de comer
- Establezca una rutina. Al inicio de la terapia de alimentación, los niños a los que acompaño saben que primero deben venir a lavarse las manos. Tengo un panel visual en la cocina que les muestra abrir el grifo, coger jabón, lavarse las manos, coger papel, secarse las manos, tirarlo a la papelera y luego sentarse a la mesa. Esta rutina les indica qué esperar y les da confianza, lo que mitiga parte del «miedo a lo desconocido». También trabaja el seguimiento de instrucciones, la secuenciación y la autonomía.
- Asegúrese de que el niño comprende el vocabulario implicado: morder, masticar, etc. Muestre cómo morder para que el niño pueda ver y aprender qué significa realmente la palabra. Conocer este vocabulario será una parte importante de la terapia, a medida que anima al niño a morder y masticar. Exagere el movimiento para ayudar a enseñar el concepto.
- Comience hablando sobre alimentos de juguete y explorándolos, si es necesario.
- Involucre al niño en la cocina. Si participa en la preparación de la comida, incluso en una pequeña tarea como llevar su cuenco de la cocina a la mesa, quizá esté más dispuesto/a a probar. E incluso si no termina probándolo, interactuar con el alimento sigue siendo un paso positivo.
- Proponga actividades de estimulación sensorial antes de comer: juego sensorial, exploración de un panel táctil, estimulación de labios, lengua y mejillas con el Z-Vibe, etc.
- Fomente la masticación / exploración oral de un Textured Grabber y/o de un Y-Chew. Es especialmente útil si el niño no ha pasado por una fase normal de exploración oral: ayuda a introducir nuevas texturas y sensaciones, permite explorar con seguridad relieves y formas con la boca y la lengua, aumenta la conciencia sensorial, proporciona información táctil, etc. Pruebe después a mojarlos en alimentos triturados.
- Si existen sensibilidades en todo el cuerpo, por lo general deberán abordarse primero antes de poder normalizar por completo las sensibilidades en la boca. Este es un campo en el que un/a terapeuta ocupacional puede ayudar mucho. Podrá recomendar actividades como columpiarse o saltar antes de la terapia, mantas con peso, juego sensorial, vibración, etc., para regular el sistema sensorial. Una vez regulado, el niño suele estar más abierto a explorar nuevos alimentos.
Presentación
- Utilice cortadores de galletas para cortar los alimentos con formas divertidas. Haga partícipe al niño.
- Utilice platos con compartimentos para los niños a los que no les gusta que sus alimentos se toquen. Pruebe a colocar un alimento nuevo en uno de los compartimentos. No están obligados/as a probarlo: que simplemente toleren que esté ahí ya es un progreso.
- Ponga nombres divertidos a los alimentos, como «barcos de plátano» o «espadas láser de pretzel».
- Pruebe usted mismo/a el alimento para asegurarse de que realmente está bueno.
- Ofrezca muchas opciones para mojar. Coja lo que le guste al niño e intente mojarlo en algo nuevo. Puede ser una cantidad MUY pequeña.
- Utilice cucharas poco profundas, de las que sea fácil retirar los alimentos. También deben ser preferiblemente pequeñas antes que grandes, para no sobrecargar la cuchara con bocados gigantes: es una cuchara, no una pala:). Nuestro Spoon Tip fue diseñado con este propósito.
- Utilice una técnica adaptada de alimentación con cuchara.
- Para todos los materiales / utensilios que utilice, hable de ellos y deje que los niños los toquen y exploren primero.
- Utilice vasos o botellas transparentes o translúcidos, para que los niños puedan ver lo que hay dentro antes de dar un sorbo, lo que puede contribuir a reducir el estrés.
- Si un niño no quiere comer con cuchara, utilice lo que acepte. Sus dedos, un Grabber, el Z-Vibe, un Animal Tip, una zanahoria, un twizzler, etc. A veces, algo distinto a una cuchara / tenedor tradicional resulta menos amenazante.
- Si un niño no quiere comer en un cuenco, pruebe a poner la comida en un vaso O directamente sobre la bandeja de la trona / una mesa limpia. Varíe.
Alimentación
- Asegúrese de que los pies estén firmemente apoyados en el suelo, con la espalda bien apoyada contra el respaldo de la silla. Consulte a un/a fisioterapeuta para la postura si es necesario.
- Utilice lo que al niño ya le gusta como puente hacia nuevos alimentos. Si al niño le gusta la compota de manzana, ponga un poco de compota sobre una galleta salada. Puede que también pruebe eso, o al menos que lo chupe.
- Intente hacer cambios muy pequeños en los alimentos que el niño ya acepta. ¿Le gustan las zanahorias? Pruebe a cocinarlas ligeramente al vapor o a presentarlas de forma diferente. ¿Le gustan las galletas saladas? Pruebe a poner una cantidad MUY pequeña de un condimento suave. Pruebe otra marca del mismo alimento, u otra forma. Añada una pizca minúscula de una especia. Y así sucesivamente. Por lo general, a las personas no les gusta el cambio, y los niños no son una excepción: mantenga, por tanto, los cambios muy pequeños.
- Dé sensación de control siempre que sea posible dejando que el niño tome decisiones. Deje que elija qué cuchara quiere, si prefiere zumo o agua, si desea darle 3 besos a la manzana o chuparla una vez, etc. Dos opciones suelen ser lo mejor: suficiente para tener alternativas sin sentirse abrumado/a.
- Durante toda la intervención, asegúrese de explicar al niño lo que está haciendo y por qué. Saber lo que va a ocurrir puede ayudar enormemente a reducir la ansiedad.
- Pruebe los nuevos alimentos a la hora de la merienda en lugar de en las comidas principales, para que haya menos presión vinculada al aporte calórico de la comida.
- Dé ejemplo comiendo usted mismo/a los alimentos: los niños a menudo aprenden por imitación. También puede modelarlo con una marioneta o un peluche.
- Haga pausas entre bocado y bocado. Trague, cuente hasta tres, beba un sorbo de agua y vuelva a tomar otro bocado.
- Deje que el niño le dé de comer a usted y/o a su madre, su abuela, etc.
- Mestique usted mismo/a el alimento para ver cuántas masticaciones son necesarias. Luego cuente en voz alta con el niño mientras mastica, o mastiquen siguiendo un ritmo / una canción. Esto puede ayudar a marcar un ritmo si el niño come demasiado rápido. Lo ideal es buscar un patrón rítmico de masticación. También puede ayudar a asegurar que la comida esté completamente masticada.
- No tenga miedo a ensuciar. Algunos padres traen ropa de cambio después de la terapia de alimentación:)
- Anime a los padres a resistir la tentación de limpiar o secar la cara / las manos del niño, etc., antes de terminar la comida.
- Elimine por completo la presión. Hágale saber al niño que si no le gusta algo, puede escupirlo.
- Si el niño no quiere probar algo, no pasa nada. Dígale que puede ponerlo en el cuenco del «no» para retirarlo: puede que el niño simplemente lo toque para quitarlo de su plato.
- Enseñe al niño a realizar un barrido lingual para retirar la comida de la boca, con la lengua y/o con el dedo si aún no puede hacerlo con la lengua. Si el niño dispone de una «estrategia de salida» para retirar la comida de la boca, probablemente se sentirá más seguro para probar nuevos alimentos.
- Pruebe a decirle al niño que NO coma algo, mediante psicología inversa. Un día le dije a una niña: «¿Quieres darle un beso a esta galleta Graham? No te la comas, solo un besito rápido». Y resulta que la probó. Dije con entusiasmo: «¡Oh, se suponía que no debías comértela! ¡Solo tenías que darle un beso!». Ohhh, se rió y le pareció divertidísimo. Ahora sé que para conseguir que pruebe algo, le digo que no lo pruebe. Para la mayoría de los niños a los que acompaño, se trata simplemente de encontrar lo que les motiva.
- En caso de aversiones alimentarias, los niños deben primero sentirse cómodos con los alimentos, lo cual suele ser un proceso gradual. Lo que hago es introducir los alimentos a través del juego: coloco el alimento delante del niño y dejo que lo explore con las manos. Puede aplastarlo, apretarlo, hacerlo girar sobre la mesa, pintar con él, etc. Quizás tenga que modelar y participar en el juego. ¡Se ensuciará todo, y no pasa nada! El niño puede que termine comiendo o probando el alimento, lo cual sería estupendo, pero el objetivo principal es lograr que juegue con el alimento, experimente nuevas sensaciones y se sienta más cómodo y seguro en torno a la comida.
- Aproveche el factor sorpresa. En una ocasión cogí un yogur y lo volqué entero sobre la mesa. La niña se sorprendió tanto 1. de que hiciera eso y 2. de que pudiera jugar con él, que acabó probando un alimento por primera vez ese día. Eso transformó por completo sus asociaciones y expectativas habituales con la comida, haciéndola más receptiva a la exploración.
- Juegue con los alimentos sin ninguna presión por comerlos. Deje que el niño los conozca de forma divertida, cómoda y no amenazante. Hable de ellos utilizando los 5 sentidos para describirlos. Vea si acepta tocarlos, soplar sobre ellos o darles un beso. Si no es así, no pasa nada. Vea si acepta jugar con ellos con un tenedor, o incluso usar una zanahoria u otro tipo de alimento para tocarlos, lo que ya sería un logro. Y así sucesivamente.
- Intente que el niño sople la comida para hacerla cruzar la mesa: cualquier interacción con el alimento puede ser un progreso. Vea si puede hacerla avanzar soplando a través de un bastón de verdura o de un twizzler con un agujero en el centro.
- Los niños con aversiones muy marcadas pueden incluso no tolerar estar en la misma habitación que un determinado alimento. Gradualmente, con el tiempo y otras intervenciones, puede empezar a mover el alimento justo al lado de la puerta, luego hacia la mesa, después a su plato, etc. Puede que con el tiempo terminen tocándolo o incluso chupándolo, y luego manteniéndolo en la boca un momento antes de escupirlo. Con el tiempo, quizás se sientan lo bastante cómodos para masticarlo y tal vez tragarlo. Tómese su tiempo y deje que el niño se tome el suyo. Este proceso puede llevar mucho tiempo, y no pasa nada: no tenga prisa.
- En caso de defensiva oral, realice un masaje de encías antes de las comidas y a lo largo de todo el día. Trabaje para normalizar las sensaciones.
- Pruebe a proporcionar información oral con el Z-Vibe. Su vibración suave y fluida puede ayudar a «despertar» la boca. A veces, los niños simplemente necesitan un poco de información adicional para saber dónde están sus labios, sentir el alimento, etc. La vibración también puede ayudar a desensibilizar a los niños con aversión oral.
- En caso de baja conciencia oral, utilice un espejo y deje que los niños se miren mientras comen. Esto puede ayudarles a ver mejor y a ser más conscientes de lo que sucede. Ponga un poco de mantequilla de cacahuete, yogur, natillas, etc., en sus mejillas y pídales que lo recojan con la lengua: también es una excelente práctica oromotora. ¡Conviértalo en un juego! Pida también a los padres que varíen el tipo de cepillo de dientes, de pasta dental y la forma en que el niño se cepilla los dientes. Por ejemplo, si el niño siempre empieza por el lado derecho, pídale que empiece por el izquierdo. El objetivo es «cambiar las cosas» en la boca para aumentar la conciencia.
- Coloque la Probe, el material de masticación, el cabezal Z-Vibe, etc., en el congelador para enfriarlos. El frío puede ayudar a aumentar la conciencia / la atención.
- Utilice la Probe, el Grabber y/o el Y-Chew como «cucharas para mojar» purés. Esto ayuda a introducir nuevas texturas y a practicar la mordida / masticación en preparación para alimentos más avanzados.
- Tenga precaución con los alimentos que presenta a niños con retrasos oromotores, ya que es posible que aún no sean capaces de gestionar ciertos alimentos por vía oral. Pruebe usted mismo/a los alimentos para asegurarse de que estén en el nivel adecuado. Trabaje la masticación rotatoria.
- Evalúe las habilidades oromotoras del niño. Si el niño funciona, por ejemplo, al nivel de un bebé de 8 meses, vuelva a las habilidades que un bebé de esa edad debería tener y construya a partir de ahí. La principal habilidad oromotora a observar cuando se trata de manejar los alimentos es la lateralización de la lengua. El niño también necesitará cierre labial, fuerza mandibular, control de la apertura mandibular, elevación de la punta de la lengua, elevación de la parte posterior de la lengua, acanalamiento lingual, etc.
- Al dar de comer al niño, intente colocar los alimentos a los lados de la boca y/o en las mejillas, y no siempre en el centro de la lengua. El objetivo es animar a la lengua a moverse de un lado a otro para desarrollar el movimiento y la lateralización lingual.
- Sea creativo/a. O, como me gusta decir sobre la terapia de alimentación, «piense fuera del plato». Haga un muñeco de nieve con nubes de azúcar. Juegue al tres en raya con trozos de comida como «fichas». Invente una historia en la que personajes-pretzel salten a una piscina de yogur y hagan largos. Y así sucesivamente. El único límite es su imaginación.
Más aún
- Evite los vasos con boquilla: pase directamente a beber con pajita para obtener el mayor beneficio oromotor, idealmente con un Lip Blok.
- Al aprender a beber en vaso, si los líquidos finos resultan demasiado difíciles de gestionar para el niño, pruebe a espesarlos con purés infantiles, o intente que el niño beba una cantidad muy pequeña de alimento triturado en vaso.
- Pida a los padres que lleven un diario alimentario, anotando todo lo que el niño come y bebe durante 3 a 5 días. Pídales que indiquen las cantidades Y las posibles dificultades, para que disponga de mayor contexto.
- Observe las preferencias de los miembros de la familia: si a la madre no le gusta un determinado alimento, puede que a los hijos tampoco les guste. Personalmente, detesto el café y los champiñones, y adivine qué: a mis propios hijos también. Algunas preferencias alimentarias pueden ser ambientales.
- Las personas alimentadas por sonda pueden tener aun así ganas de morder / masticar. Propone una estimulación en la lengua, los labios, las mejillas y las encías con la Probe o el Z-Vibe como si estuvieran comiendo durante la alimentación por sonda gástrica. Déjeles masticar un Grabber o un Y-Chew durante las tomas por sonda.
- Mantenga un entorno tranquilo y relajado. Para algunos niños, esto puede significar sentarse en el suelo, en un escritorio o en una mesa de manualidades, tal vez adaptada a su tamaño, en otra habitación de la casa, fuera, etc. La cocina puede estar demasiado asociada a experiencias difíciles, por lo que salir de ese entorno puede ayudar. También puede ser útil limitar las distracciones ambientales, es decir, el resto de elementos presentes en la habitación.
- Intente utilizar un espejo para la retroalimentación visual. Solo tenga en cuenta que, para algunos niños, puede resultar demasiado distractor.
- Una nota sobre el reflujo: he conocido a padres que suspendieron el tratamiento de su hijo sin consultar al pediatra. Suelen hacerlo entre los 2 y 3 años porque el niño parece no tener ya síntomas. Pero luego, las dificultades alimentarias comienzan o reaparecen. Por favor, recuerde a los padres que consulten primero a su pediatra antes de hacerlo.
- Si a un niño no le gusta un alimento tras presentárselo por primera vez, siga intentándolo. Pueden hacer falta de 8 a 10 exposiciones, o incluso más, antes de que el niño acepte probarlo.
- Tenga en cuenta que es completamente normal que no nos gusten ciertos alimentos. Yo no puedo comer champiñones porque su textura me resulta demasiado viscosa / esponjosa. El olor del café me produce dolor de cabeza. Y evito el azúcar glas porque tiendo a inhalarlo al comer, lo que me hace toser. Todo esto es 100 % aceptable. ¡Le propongo el reto de encontrar a alguien a quien le gusten todos los alimentos que existen! Por lo tanto, si no consigue que un niño coma calabaza, no pasa nada. El objetivo no es volverse omnívoro. El objetivo es ampliar la alimentación hasta que el niño pueda comer una variedad saludable de alimentos.
- Recuerde felicitar, felicitar y felicitar. Utilice reforzadores adaptados a los intereses del niño. Muestre su entusiasmo ante cada paso conseguido, aunque parezca muy pequeño.
- Espere imprevistos. Puede que el camino no sea lineal, pero lo conseguirá.
Ayudar a un niño a superar sus dificultades alimentarias puede ser un proceso largo. Es un maratón, no un sprint. ¡Así que tenga paciencia! Cada niño es diferente; no existe una «única manera» de hacer terapia de alimentación. Lo que funciona para un niño puede no funcionar para el siguiente: por tanto, esta lista no es en absoluto exhaustiva ni aplicable a todo el mundo. Los niños no vienen con manual de instrucciones: prepárese para el ensayo, el error y volver a intentarlo. Haga de detective para llegar a la raíz del problema. Confíe en su instinto. Escuche a los padres. Escuche al niño y siga su ritmo. Sea creativo/a. ¡Y no olvide divertirse!
Acerca de la autora
Debra C. Lowsky
Logopeda certificada CCC-SLP, Debra C. Lowsky ejerce en la práctica privada en Columbia, Carolina del Sur, con más de 35 años de experiencia con niños y adultos.
Cofundadora de ARK Therapeutic, está en el origen del desarrollo de materiales especializados para la intervención orosensorial y oromotora, diseñados con su marido John Lowsky Jr., ingeniero mecánico.
Acerca de ARK Products
Fundada por una logopeda y un ingeniero, ARK Products desarrolla desde hace más de 25 años materiales y recursos especializados para acompañar la motricidad oral, laalimentación y las necesidades sensoriales. Su experiencia combina un profundo conocimiento de los retos terapéuticos con un diseño técnico pensado para el día a día de los niños, adultos, familias y profesionales.
Este contenido es una traducción de un artículo original publicado en la web de ARK Therapeutic.












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