Introducir el movimiento para favorecer la implicación del paciente

Se mueve constantemente en la silla. Se levanta con frecuencia. Al cabo de unos minutos, su atención disminuye y resulta más difícil continuar con la actividad.

Mantenerse disponible no siempre significa permanecer inmóvil. El movimiento forma parte de nuestra regulación: moverse, balancearse, girar, empujar o tirar aporta información vestibular y propioceptiva que ayuda a ajustar el nivel de activación, liberar tensiones y recuperar la disponibilidad.

Integrado en la sesión de rehabilitación, el movimiento puede favorecer la atención, la implicación y la movilización de los recursos necesarios para realizar la actividad propuesta.

Hamacas, peonzas, tablas de equilibrio, asientos dinámicos, materiales de equilibrio o de resistencia… Descubre nuestra selección para introducir distintas experiencias de movimiento antes, durante o entre dos actividades de rehabilitación.