Lo muerde todo: las mangas, las puntas de los lápices, sus juguetes...

Mangas del jersey, bolígrafos, juguetes… Algunos niños sienten una necesidad intensa de morder para concentrarse, calmarse o simplemente explorar su entorno. Este comportamiento, frecuente especialmente en niños con particularidades sensoriales, no es una “mala costumbre”: es una estrategia de autorregulación.

Al proponer alternativas adaptadas, no se trata de eliminar la necesidad de morder, sino de acompañarla con respeto y comprensión. El niño aprende poco a poco a regularse mejor, dentro de un entorno tranquilizador y respetuoso con sus necesidades.

Para responder a esta necesidad de forma adecuada y segura, es fundamental ofrecer alternativas diseñadas para poder morder con total tranquilidad.