
La tabla de surf y el trabajo de la cocontracción y el reflejo de paracaídas
Por Hannah Harboe, fisioterapeuta
Este artículo trata sobre la cocontracción y los reflejos de paracaídas, así como sobre la influencia de nuestros sentidos en ambas funciones. En el caso presentado, se utiliza el Floor Surfer® para trabajar la cocontracción y el reflejo de paracaídas.
Cocontracción
Para mantener el equilibrio, es importante que los músculos situados a ambos lados de una articulación trabajen juntos. Esta capacidad se llama cocontracción.
La cocontracción es la capacidad de los músculos para trabajar conjuntamente, ejerciendo y liberando presión a ambos lados de una articulación o del cuerpo para mantener una posición.
Al perder esa posición, se pierde el equilibrio.
Una cocontracción eficaz es importante para evitar que el cuerpo permanezca constantemente en extensión.
La capacidad de cocontracción depende de que el niño pueda mantener la postura y percibir los estímulos propioceptivos, es decir, las sensaciones procedentes de los músculos y las articulaciones.
Al mejorar y afinar su percepción de la estimulación de los receptores propioceptivos, el niño también mejora y afina su respuesta y, por tanto, la calidad de sus movimientos.
Cuanto más expuestos estamos a estímulos vestibulares relacionados con el sentido del equilibrio, como la velocidad, la aceleración o la desaceleración, más recurrimos a nuestra capacidad de cocontracción y, por tanto, a nuestra capacidad de percibir las sensaciones propioceptivas.
Cuando no conseguimos reaccionar a tiempo, a la mayoría se nos activa el reflejo de paracaídas.

Reflejo de paracaídas
Si el niño no consigue percibir las señales propioceptivas o reacciona de forma excesiva a la estimulación, pierde el equilibrio.
En otras palabras, si la cocontracción no se produce con suficiente rapidez, se activa el reflejo de paracaídas y el niño extiende las manos para evitar una caída.
El reflejo de paracaídas es importante porque nos protege de las caídas y de las lesiones que estas ocasionan.
El reflejo de extensión de los brazos es especialmente importante, ya que sabemos que extenderlos ayuda a proteger la cara y la cabeza.
Una cocontracción débil o lenta, o una reacción excesiva del sistema vestibular, puede desencadenar un reflejo de paracaídas rápido e intenso.
Si el reflejo de paracaídas es demasiado lento, el niño corre el riesgo de caerse y hacerse daño porque no consigue frenar la caída con las manos.
El reflejo de paracaídas es una especie de frenado de emergencia, una respuesta refleja. En cambio, mantener el equilibrio y la estabilidad en una posición determinada requiere una integración sensorial de alto nivel: percibir los estímulos vestibulares y propioceptivos y apoyarse en gran medida en las señales visuales.
Estudio de caso
Los nervios de la zona abdominal de John, de 6 años, quedaron dañados tras una operación de abdomen, y sus músculos abdominales perdieron fuerza. Ha perdido la capacidad de contraerlos rápidamente. Tiene miedo de caerse porque ha notado que sus músculos ya no reaccionan como antes.
Para ejercitar los músculos y reforzar el reflejo de paracaídas y la rapidez de respuesta muscular, John debe sentarse con las piernas cruzadas sobre el Floor Surfer®, con las manos sobre las rodillas.
Le explico a John que voy a mover la tabla de surf y que, cuando diga «¡Ahora!», la haré girar media vuelta.

Si John pierde el equilibrio, apoyará las manos en el suelo para evitar caerse. Si consigue reaccionar a tiempo, podrá mantener las manos sobre las rodillas y activar conjuntamente los músculos oblicuos abdominales del lado opuesto al sentido del movimiento.
Es importante que John tenga un buen reflejo de paracaídas para evitar lesiones. Será aún mejor si consigue activar rápidamente los músculos abdominales para no tener que recurrir a ese reflejo.
El objetivo del ejercicio es que John complete seis giros de media vuelta en el Floor Surfer® sin levantar las manos de las rodillas. Cada vez que una mano toca el suelo, la cuenta vuelve a cero.
Que el objetivo sea sencillo y claro ayuda a aumentar la motivación de John y le permite seguir fácilmente sus progresos.
El ejercicio es muy sencillo y a John le divierte progresar rápidamente. Acepta practicarlo todos los días en casa con sus padres.
Sé que el ejercicio favorece la integración de la información vestibular, propioceptiva y visual, lo que me permite ajustar varios parámetros si resulta demasiado difícil o, por el contrario, demasiado fácil para John.
Puedo reducir la estimulación vestibular disminuyendo la velocidad, o aumentarla acelerando o girando más deprisa.
También puedo reducir la estimulación propioceptiva sujetando a John por la cadera o el antebrazo para que no tenga que soportar todo su peso.
Para aumentar la dificultad, puedo pedirle que se ponga las manos en la cabeza en lugar de sobre las rodillas, de modo que aumente la carga y el esfuerzo de sus músculos oblicuos abdominales debilitados.
Desde el punto de vista visual, podemos facilitar el ejercicio pidiéndole que se concentre en un punto concreto y explicándole que ese punto marca el inicio del giro de media vuelta.
Con los ojos cerrados, el ejercicio se vuelve mucho más difícil porque John ya no cuenta con la ayuda de los estímulos visuales: solo puede apoyarse en las señales sensoriales vestibulares y propioceptivas.
En la próxima sesión con John, modificaremos algunos parámetros en función de los progresos que haya hecho en casa. John disfrutaba practicando con la tabla de surf incluso mucho después de que su capacidad muscular superara la que tenía antes de la operación.


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